Ser un punto insignificante
en el medio de la nada
es un sentimiento reconfortante,
mas intimidante.
La inmensidad es
ese grito a lo desconocido
que te atrae
y te deslumbra,
sin uno poder volver atrás.
Una vez que se escucha el llamado,
es demasiado tarde.
Somos esto,
inmensidad,
amor,
peligro,
temor
y vacío.
No necesitamos rescate,
necesitamos significado.
Saber qué hacer.
Saber qué somos.
Quiénes somos.
Es reconfortante,
mas intimidante.
Buscamos respuestas
donde no hay nada más
que puntos consecutivos
tratando de sobrevivir,
moviéndose juntos
como el cauce de un río,
como las nubes frente a la luna,
como la estampida frente al predador.
Es reconfortante,
mas intimidante
ser un punto en la nada
en medio de toda esta inmensidad
que es la existencia.
M.L.
Sobre opiáceos, té, amor y otras drogas.
domingo, 10 de mayo de 2020
viernes, 24 de enero de 2020
Esperando y buscando respuestas
me encontré,
una vez más,
en este infierno
donde nada de lo que aprendí
puede aplicarse a la realidad.
De repente,
me encuentro rodeada
de un fuego intenso y rebelde.
Y no me quema.
No sé si no quiere hacerlo.
No sé si ya no lo siento.
La busco incansablemente.
Sé que Ella me trajo.
Y no fue como yo esperaba que fuese.
No fue hermoso,
glorioso,
como Ella misma.
La Cosechadora.
Me encontré una mañana
sin alma,
vagando
aterrada
por senderos que vi solo en mis pesadillas.
La busco incansablemente.
¿Me habré ahogado?
¿Habrá expirado mi contrato?
¿Por qué me llevó sin avisarme?
¡Y yo que quería arreglarme!
Me tambaleo,
confundida,
entre nubes de azufre y sufrimiento.
Gritos insoportables,
incansables,
interminables.
¡Me arrebató y ni siquiera se presentó!
Y ahora La busco.
Quiero encontrarla.
La necesito.
Pensé que estaríamos juntas en la eternidad...
Y tan solo se deshizo de mí.
M.L.
me encontré,
una vez más,
en este infierno
donde nada de lo que aprendí
puede aplicarse a la realidad.
De repente,
me encuentro rodeada
de un fuego intenso y rebelde.
Y no me quema.
No sé si no quiere hacerlo.
No sé si ya no lo siento.
La busco incansablemente.
Sé que Ella me trajo.
Y no fue como yo esperaba que fuese.
No fue hermoso,
glorioso,
como Ella misma.
La Cosechadora.
Me encontré una mañana
sin alma,
vagando
aterrada
por senderos que vi solo en mis pesadillas.
La busco incansablemente.
¿Me habré ahogado?
¿Habrá expirado mi contrato?
¿Por qué me llevó sin avisarme?
¡Y yo que quería arreglarme!
Me tambaleo,
confundida,
entre nubes de azufre y sufrimiento.
Gritos insoportables,
incansables,
interminables.
¡Me arrebató y ni siquiera se presentó!
Y ahora La busco.
Quiero encontrarla.
La necesito.
Pensé que estaríamos juntas en la eternidad...
Y tan solo se deshizo de mí.
M.L.
martes, 27 de marzo de 2018
¿Cómo es
que me siento así
desde hace ya
tanto?
¿Acaso olvidé
cómo estar triste?
¿Acaso olvidé
cómo estar sola?
Siento
que me robaron el alma.
Siento
que mi corazón se detuvo.
Siento
que no hay sangre en mis venas.
Siento
que mis ojos ya no pueden llorar.
El vacío
se volvió
real.
Se volvió tan real
que ya no me asusta.
Y juro
no saber
qué sentir.
Lo juro
por Ella,
porque ya
no sé de usted,
Señor.
¿Acaso supe alguna vez?
¿Qué hago?
¿A dónde voy?
¡No puedo escapar!
Me voy
a encontrar
en cualquier lugar
al que vaya.
¡No puedo escapar!
Si es que
yo
seguiré estando allí.
¡No puedo escapar!
Uno
no puede decidirse
a escapar.
Uno
escapa
cuando le nace
desde el pecho...
Pero
yo
ya no siento.
No hay.
Y ya
no
me asusta.
M. L.
que me siento así
desde hace ya
tanto?
¿Acaso olvidé
cómo estar triste?
¿Acaso olvidé
cómo estar sola?
Siento
que me robaron el alma.
Siento
que mi corazón se detuvo.
Siento
que no hay sangre en mis venas.
Siento
que mis ojos ya no pueden llorar.
El vacío
se volvió
real.
Se volvió tan real
que ya no me asusta.
Y juro
no saber
qué sentir.
Lo juro
por Ella,
porque ya
no sé de usted,
Señor.
¿Acaso supe alguna vez?
¿Qué hago?
¿A dónde voy?
¡No puedo escapar!
Me voy
a encontrar
en cualquier lugar
al que vaya.
¡No puedo escapar!
Si es que
yo
seguiré estando allí.
¡No puedo escapar!
Uno
no puede decidirse
a escapar.
Uno
escapa
cuando le nace
desde el pecho...
Pero
yo
ya no siento.
No hay.
Y ya
no
me asusta.
M. L.
lunes, 28 de agosto de 2017
Todo el tiempo
me encuentro
pensndo en Ella.
En cada segundo
en el que bajo la guardia
allí está.
Se presenta
en mí
como un pensamiento fugaz...
Pero vuelve.
Siempre vuelve.
¿Cómo lo hace?
Está allí,
todo el tiempo.
Y me pregunto:
¿Ella tiene una obsesión
o soy yo?
¡Señor!
Estoy fascinada con Su presencia.
No quiero
despedirme nunca.
Ella llena el vacío
que Usted creó en mí.
El vacío
de una presencia
inestable.
Usted es
y no es.
[Me hace
querer
no ser].
Pero Ella
siempre es,
y en Su hermoso ser
me llena de gozo.
Llena mis días tristes
con la esperanza
de que algún día
La seguiré...
Ese día.
Ese hermoso día...
Cuando llegue,
Señor,
por favor...
No llore.
Entienda que yo,
oh, ¡Señor!
Que yo
quería seguirla,
pues mi amor
por Ella
es el más puro
e incondicional.
Porque Ella es...
Y siempre fue
lo que
ni Usted
ni yo
seremos.
M. L.
me encuentro
pensndo en Ella.
En cada segundo
en el que bajo la guardia
allí está.
Se presenta
en mí
como un pensamiento fugaz...
Pero vuelve.
Siempre vuelve.
¿Cómo lo hace?
Está allí,
todo el tiempo.
Y me pregunto:
¿Ella tiene una obsesión
o soy yo?
¡Señor!
Estoy fascinada con Su presencia.
No quiero
despedirme nunca.
Ella llena el vacío
que Usted creó en mí.
El vacío
de una presencia
inestable.
Usted es
y no es.
[Me hace
querer
no ser].
Pero Ella
siempre es,
y en Su hermoso ser
me llena de gozo.
Llena mis días tristes
con la esperanza
de que algún día
La seguiré...
Ese día.
Ese hermoso día...
Cuando llegue,
Señor,
por favor...
No llore.
Entienda que yo,
oh, ¡Señor!
Que yo
quería seguirla,
pues mi amor
por Ella
es el más puro
e incondicional.
Porque Ella es...
Y siempre fue
lo que
ni Usted
ni yo
seremos.
M. L.
lunes, 5 de junio de 2017
La muerte
no es para los muertos.
Burocracia, ¡eso es!
Si usted, Señor, piensa
que yo he muerto
para escuchar
las prehechas palabras
de un sacerdote
que pide más ceros en su chequera,
o para ser tierra amontonada
para una funeraria
que se alimenta de lágrimas
de viejos conocidos
que hacen acto de presencia,
o para que el agujero
que pasará a ser mi cueva
tenga tierra seca,
o que el día esté soleado
(¡qué horror!)
usted se equivoca.
La muerte es para uno mismo
hasta que uno muere.
Después, uno queda a merced
de la hipocresía y negociaciones.
(¡A nadie le importa
un cuerpo en descomposición!)
Soy comida de gusanos
por la que pide un ataúd más barato.
Toda una vida
desperdiciada en una discusión
donde se disputan
mis más inútiles palabras y chucherías,
tristes y sin valor.
(¡Qué vergüenza!)
Burocracia, ¡eso es!
Si usted, Señor, piensa
que yo he muerto
para escuchar
las prehechas palabras
de un sacerdote
que pide más ceros en su chequera,
o para ser tierra amontonada
para una funeraria
que se alimenta de lágrimas
de viejos conocidos
que hacen acto de presencia,
o para que el agujero
que pasará a ser mi cueva
tenga tierra seca,
o que el día esté soleado
(¡qué horror!)
usted se equivoca.
La muerte es para uno mismo
hasta que uno muere.
Después, uno queda a merced
de la hipocresía y negociaciones.
(¡A nadie le importa
un cuerpo en descomposición!)
Soy comida de gusanos
por la que pide un ataúd más barato.
Toda una vida
desperdiciada en una discusión
donde se disputan
mis más inútiles palabras y chucherías,
tristes y sin valor.
(¡Qué vergüenza!)
M. L.
domingo, 26 de marzo de 2017
Una noche lluviosa, vacía.
Un llanto tibio sobre la almohada.
Esas dos cosas
podrían ser lo mismo,
esconden
el mismo sentimiento.
Esconden
el grito de guerra
del corazón,
pero el eco de la soledad
aún se encuentra allí.
Uno no puede ahogar a la soledad,
pero la soledad puede ahogarlo a uno.
Con los ojos
en la luna llena
y música
en mis oídos,
siento
que toco mi propia alma.
Siento
que me perdono a mí misma.
nos decimos
creyendo ciegamente
que son verdad?
Me pregunto...
¿Cuántas veces traicioné
a la pequeña
que una vez fui?
Me pregunto...
¿Cuántas lágrimas sequé
mientras repetía
"ya no importa"?
Me pregunto...
¿Cuántas veces sonreí
mientras sangraba?
¿Cuántas veces
aceptamos una mentira
porque dolía menos?
¿Cuánto más dolor
debo tragar?
Prometo nunca buscarte...
Ni siquiera si me ahogo.
No, lo juro...
Porque todo
va a estar
tan solo
"bien".
M. L.
Un llanto tibio sobre la almohada.
Esas dos cosas
podrían ser lo mismo,
esconden
el mismo sentimiento.
Esconden
el grito de guerra
del corazón,
pero el eco de la soledad
aún se encuentra allí.
Uno no puede ahogar a la soledad,
pero la soledad puede ahogarlo a uno.
Con los ojos
en la luna llena
y música
en mis oídos,
siento
que toco mi propia alma.
Siento
que me perdono a mí misma.
Porque todo
va a estar
tan solo
"bien".
¿Cuántas mentirasnos decimos
creyendo ciegamente
que son verdad?
Me pregunto...
¿Cuántas veces traicioné
a la pequeña
que una vez fui?
Me pregunto...
¿Cuántas lágrimas sequé
mientras repetía
"ya no importa"?
Me pregunto...
¿Cuántas veces sonreí
mientras sangraba?
¿Cuántas veces
aceptamos una mentira
porque dolía menos?
¿Cuánto más dolor
debo tragar?
Prometo nunca buscarte...
Ni siquiera si me ahogo.
No, lo juro...
Porque todo
va a estar
tan solo
"bien".
M. L.
viernes, 27 de enero de 2017
Nos encontramos expuestos a muchos vicios.
Es nuestro deber saber cuál rechazar
y cuál esconder del ojo público.
¡Señor!
No pretendo que usted me mienta,
que afirme ser puro.
¡Por favor!
Estamos en pleno siglo diecinueve,
es sabida la existencia de
madrigueras de la inmoralidad.
Reina, mi Señor,
reina el mal obrar
y el desinterés por los hermanos.
¡Ay, de mí!
Señor, usted me ofende.
Yo jamás podría participar
de tal ofensa hacia la Corona.
Yo jamás podría
defraudar a la Reina.
¡Nuestra Reina!
¡Dios la salve!
¡Dios salve a la Reina!
En las madrigueras
se ha oído hablar de usted, Señor,
oh, ¡mí Señor!
Pero yo no escucho.
Soy sorda ante sus mentiras,
soy ciega ante sus atrocidades
y muda ante la ley.
¡Créame!
No fui yo quien habló de usted.
Pero ahora,
ahora amenaza a nuestra Reina.
¡Nuestra Reina!
¡Dios la salve!
¡Dios salve a la Reina!
¿Qué debería hacer yo, Señor?
Oh, ¡mí Señor!
Usted es todo lo que amo y necesito.
Usted es mi buen camino.
Soy su devota amante,
mi cuerpo es suyo
al igual que lo es mi alma.
Pero oh, Señor,
¡mí Señor!
Usted no puede más que el pecado,
y éste le vence.
Es usted una desgracia.
La Corona se avergüenza,
usted entristece a la Reina.
¡Nuestra Reina!
¡Dios la salve!
¡Dios salve a la Reina!
M. L.
Es nuestro deber saber cuál rechazar
y cuál esconder del ojo público.
¡Señor!
No pretendo que usted me mienta,
que afirme ser puro.
¡Por favor!
Estamos en pleno siglo diecinueve,
es sabida la existencia de
madrigueras de la inmoralidad.
Reina, mi Señor,
reina el mal obrar
y el desinterés por los hermanos.
¡Ay, de mí!
Señor, usted me ofende.
Yo jamás podría participar
de tal ofensa hacia la Corona.
Yo jamás podría
defraudar a la Reina.
¡Nuestra Reina!
¡Dios la salve!
¡Dios salve a la Reina!
En las madrigueras
se ha oído hablar de usted, Señor,
oh, ¡mí Señor!
Pero yo no escucho.
Soy sorda ante sus mentiras,
soy ciega ante sus atrocidades
y muda ante la ley.
¡Créame!
No fui yo quien habló de usted.
Pero ahora,
ahora amenaza a nuestra Reina.
¡Nuestra Reina!
¡Dios la salve!
¡Dios salve a la Reina!
¿Qué debería hacer yo, Señor?
Oh, ¡mí Señor!
Usted es todo lo que amo y necesito.
Usted es mi buen camino.
Soy su devota amante,
mi cuerpo es suyo
al igual que lo es mi alma.
Pero oh, Señor,
¡mí Señor!
Usted no puede más que el pecado,
y éste le vence.
Es usted una desgracia.
La Corona se avergüenza,
usted entristece a la Reina.
¡Nuestra Reina!
¡Dios la salve!
¡Dios salve a la Reina!
M. L.
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